Allen Ivey y Lynn Simek-Downing (1980) definen al buen terapeuta o asesor como alguien intencional y creativo, que durante los diversos procesos en relación al consultante posee las siguientes características:
1. Definición del problema: Genera definiciones alternativas y selecciona una de ellas con la que empieza a trabajar.
2. Enfoque: Selecciona una definición del problema y empieza a trabajar en esa definición con el cliente.
3. Creatividad: Responde creativamente al cliente. Usa diversas teorías para generar nuevas posibilidades y usa tecnicas de creatividad para inducir el crecimiento.
4. Toma de decisiones: Guía al cliente en la generación de opciones creativas y le da enfoque siguiendo un modelo de toma de decisiones.
5. Factores influyentes: Define un problema en sus dimensiones individuales y ambientales. Asimismo, considera los asuntos del sexismo, racismo, edadismo (discriminación contra los ancianos), clase económica, etc.
6. Efectúa el cambio: Trabaja con el individuo, pero también con los factores ambientales.
7. Trabaja en el problema: Genera marcos de trabajo teóricos alternativos y selecciona un conjunto apropiado de técnicas. Además, genera nuevas perspectivas del problema, así como discusiones no limitadas de antemano.
8. Solución de problemas: Genera muchas soluciones para elección del consultante y hace que las soluciones se incorporen a un plan de acción, explorando a fondo el problema antes de generar las soluciones.
9. Estilo de toma de decisiones: Vigilante: Está constantemente alerta a las muchas posibilidades para decidir en la entrevista terapéutica y trabaja con el cliente con el fin de que desarrolle una actitud vigilante hacia la toma de decisiones.

